Saber aceptar nuestras experiencias sean las que sean para crecer

Hay cosas que no podemos cambiar, no podemos volver atrás. Y cuando no somos capaces de cambiar una situación, la única opción y el verdadero reto es comenzar a cambiar uno mismo. Cree en ti, mira quien eres, parece que lo has olvidado, ¿recuerdas quien eras?.

Puedes y tienes que volver a ser la mejor versión de ti mism@. Seguramente te dirás que si no fuese por…….Ya, y si en el cielo no hubiesen nubes ni tormentas siempre seria precioso, pero no estaríamos aquí. Son las oscuras tormentas y las lluvias que descargan las que hacen que la vida crezca. Pero las tormentas son temporales, a veces son duras lecciones que el universo pone en nuestro camino, aunque una vez que hayan pasado saldrás reforzado. De eso tratan las tormentas, te hacen mejor y más humano.

Cuando nos enfrentamos a circunstancias que parecen insuperables, tenemos dos opciones. Podemos agarrarnos al problema, regodearnos en el, contárselo a todo el mundo para sentirnos mejor, por la necesidad de sentirnos comprendidos, incluso sabiendo que eso nos hundirá aún más. Podemos lamentarnos y preguntarnos: ¿Por qué me pasa siempre a mí?. O podemos decidir que vamos a ser más grandes y más fuertes que la situación, podemos decidir que nada ni nadie nos doblegará.

Podemos aceptar una pérdida o una derrota como lo que son, como uno de los retos del camino, como parte del peaje por el que todo el mundo pasa por su aprendizaje para poner a prueba nuestro mayor músculo, que es la voluntad. Es una experiencia que tarde o temprano, de una o de otra manera, llega en la vida, y ya que tenemos que superarla, mejor más temprano que tarde. Si no fuesen por esas tormentas, por esos retos, ¿sabes que pasaría? Que no aprenderíamos nada y no evolucionaríamos, porque nos quedaríamos atascados en una espiral sin salida, empeorando cada día sin aprender nada. Pero esta experiencia dolorosa te llevará a un nivel superior.

Hay una historia que traduce a la perfección todo lo que nos pasa, lo que necesitamos para seguir creciendo:

Unos científicos llevaron a cabo un interesante experimento sobre el comportamiento de las mariposas. Como sabes, primero son gusanos que crecen dentro de un capullo. Lo que intrigaba a los científicos era cómo eran capaces las mariposas de romper con sus frágiles y delicadas alas el capullo en el que crecen, para así echar a volar y ser libres. Cuando el momento de la liberación de las mariposas estaba cercano, los científicos cortaron y abrieron con delicadeza varios capullos. Las mariposas no sufrieron ningún daño, estaban perfectas, se movían un poco. Pero ninguna podía volar, y todas murieron, incapaces de llegar hasta los campos llenos de flores y néctar que les dan el sustento.

Lo que los científicos descubrieron fue que las mariposas desarrollan la fuerza de sus alas haciendo un gran esfuerzo, empujando para agrietar el capullo. Esa resistencia es necesaria para desarrollar la fuerza, el instinto y la confianza en sí mismas. Si no pasan por esa experiencia, si les evitamos el problema, el sacrificio o esfuerzo, no les ayudamos, sino todo lo contrario, las condenamos.

Necesitamos el esfuerzo y la dificultad en nuestra vida. Si nuestro creador nos permitiera pasar por nuestras vidas sin obstáculos, quedaríamos débiles. No llegaríamos a ser tan fuertes como deberíamos. Nunca podríamos llegar a volar.

– Yo pedí fuerza, y mi creador me dio las dificultades para hacerme fuerte.

– Yo pedí sabiduría, y mi creador me dio problemas por resolver.

– Yo pedí prosperidad, y mi creador me dio inteligencia y músculos para trabajar.

– Yo pedí coraje, y mi creador me dio obstáculos para superar.

– Yo pedí amor, y mi creador me dio personas con problemas a quienes ayudar.

– Yo pedí favores, y mi creador me dio oportunidades.

– Yo no recibí nada de lo que pedí pero, he recibido todo lo que necesitaba.

Los obstáculos son necesarios, son una parte fundamental de nuestro proceso de evolución y crecimiento. Quienes pasan su vida huyendo de los obstáculos y de los retos están impidiendo su propio desarrollo personal; porque en todas las áreas de la vida, la victoria sólo llega tras superar numerosas dificultades y fracasos. Sólo cuando se sufren numerosas derrotas uno sabe apreciar en su justa medida el valor de la victoria.

No puedes abandonarte y caer en la resignación de que ya no hay esperanza, porque sí la hay. No debes creer que ya no puedes cambiar, porque vas a hacerlo. Y esto no son frases bonitas para motivarte. Hay millones de personas que lo logran a diario.

Hay momentos que se necesita comprensión, una buena palmada en la espalda o un abrazo de ánimo pero, a veces, también una patada en el trasero para reaccionar y salir del agujero.

¿Que crees tú que necesitas?

Creo que el crecimiento personal tiene mucho que ver con la capacidad de actuar.

Beverly D’Angelo

Fuente: Un lugar llamado destino y Alberto