¿Quién crees que tiene la razón?

 

 

 

 

Las grandes tradiciones de todas las épocas ofrecen muchos vehículos para el despertar. Incluyen disciplinas corporales, rezos, meditación, servicio desinteresado, prácticas ceremoniales y devocionales, e incluso ciertas formas de terapia moderna. Todas ellas se utilizan para hacernos madurar, para ponernos cara a cara con nuestra vida, para ayudarnos a ver de otro modo, desarrollando serenidad mental y fortaleza de corazón. Emprender cualquiera de dichas prácticas exige un gran compromiso para detener la guerra, para detener la fuga de la vida. Cada práctica nos lleva al presente con un estado de consciencia más claro, más receptivo y más honesto; pero hemos de elegir. Mientras escogemos entre las prácticas, a menudo nos encontraremos con quienes tratarán de convertirnos a su estilo. Se trate de budistas, cristianos renacidos o sufíes. En cada una de las fes existen misioneros que insisten en que han encontrado el único camino para llegar a Dios, al despertar, al amor. Pero es básico que comprendamos que hay muchos caminos que conducen a la montaña; que no existe un único camino.

Dos discípulos de un maestro discutían sobre el camino de práctica correcto. Como no podían resolver el conflicto, acudieron a su maestro, que estaba sentado con un grupo de estudiantes. Cada uno de los discípulos expresó su punto de vista. El primero habló del camino del esfuerzo. Dijo: “Maestro, ¿no es cierto que hemos de hacer un esfuerzo total para abandonar nuestros viejos hábitos y modos inconscientes?. Hemos de hacer un gran esfuerzo para hablar con honradez , ser atentos y estar presentes. La vida espiritual no se produce por casualidad.” dijo “sino poniendo todo nuestro esfuerzo en la tarea.” El maestro replicó: “Tienes razón.”

El segundo discípulo se extrañó y dijo: “Pero maestro, ¿no es el verdadero camino espiritual el de soltar, entregarse y dejar que el Tao, lo divino, se exprese?” Prosiguió: “No es mediante el esfuerzo como progresamos, nuestro esfuerzo sólo se basa en el apego y en nuestro ego. La esencia de la vida espiritual, es vivir de acuerdo a la frase: “Hágase tu voluntad, no la mía.” ¿No es este el camino? De nuevo el maestro repitió: “Tienes razón.”

Un tercer alumno, que estaba escuchando, dijo: “Pero maestro, ambos no pueden tener la razón.” El maestro sonrió y dijo: “Tu también tienes razón.”

Existen muchos caminos que llevan a la montaña y cada uno de nosotros debe elegir una práctica que su corazón sienta como verdadera. No es necesario que valores las prácticas de otros. Recuerda, las prácticas en si mismas son únicamente vehículos para que desarrolles tu consciencia, amor y compasión en la senda que lleva a la libertad.

Eso es todo.

Como dijo Buda: “Hemos de llevar la balsa sobre nuestra cabeza antes de cruzar el río.” Hemos de aprender a como honrar y utilizar una práctica hasta que ésta nos sirva, lo que, en muchos casos, significa mucho tiempo, pero hemos de contemplarla únicamente como esto, un vehículo, una balsa que nos ayuda a cruzar las aguas de la duda, la confusión, el deseo y el miedo. Hemos de estar agradecidos a la balsa que hace posible nuestro viaje, y también darnos cuenta de que, aunque nosotros nos beneficiamos, no todo el mundo ha de tomar la misma balsa.

El poeta Rumí describe los muchos vehículos para el despertar:

Algunas personas trabajan y hacen fortuna.

Otros hacen lo mismo y son pobres.

El matrimonio llena a unos de energía.

A otros los agota.

No confíes en los caminos, cambian.

Los medios se agitan como la cola de un burro.

Añade siempre la cláusula de gratitud

A cualquier sentencia, si dios quiere,

luego sigue…

Camino con Corazón