Las cuatro Leyes de la Espiritualidad

Hay momentos en los que no entendemos nada de lo que está pasando a nuestro alrededor. Parece que todo está perdido, que ya no podemos hacer nada más, que hemos tocado fondo y que, en definitiva y con una gran desesperación, sentimos que la única opción que nos queda es rendirnos… La incomprensión se apodera de nosotros y nos preguntamos más de una vez por qué vivimos lo qué vivimos y qué sentido tiene si parece que sólo nos produce tristeza y dolor. Pero incluso en ese instante tan oscuro y alejado aparentemente de toda solución, la magia de la vida aparece siempre y nos envía preciosos mensajes que, si estamos dispuestos a escuchar, nos iluminarán y nos ayudarán a seguir adelante.

Es como si algo despertase dentro de nosotros, como si recibiéramos la respuesta que justo necesitábamos aunque a veces no sabíamos ni que la estábamos buscando. Esta nueva verdad que descubrimos nos invita a hacer un clic y, de repente, nos damos cuenta de que lo que antes era un auténtico caos incomprendido, ahora tiene un nuevo sentido y era justo lo que necesitábamos vivir para seguir creciendo y poder evolucionar.

Unos de estos bonitos mensajes vitales se encuentran en las cuatro Leyes de la Espiritualidad del hinduismo y dicen que, cuando llegan a ti, nunca lo hacen por casualidad. ¿Te gustaría descubrirlas?

 

Primera ley: “La persona que llega es la persona correcta”

Todas las personas que están, han estado y estarán en nuestra vida son las que debían estar. No se trata de una casualidad, sino que cada una de ellas ha llegado a nosotros para enseñarnos una importante lección. Pueden aparecer de manera fugaz e, igual que una estrella recorriendo el cielo, nos iluminan entregándonos su sabiduría en un instante y desaparecen velozmente de la misma manera que llegaron. Otras, en cambio, pueden estar toda la vida a nuestro lado, acompañándonos y enseñándonos a cada paso que damos. Algunas llegarán llenas de amor, dulzura y comprensiónAlgunas nos pondrán a prueba desafiando nuestro corazón con tristeza, rabia o dolor.

Todas y cada una de las personas que forman parte de nuestro camino tienen su razón de ser y de ellas, algo que aprender. Y, además, no debemos olvidar que, a su vez, nosotros también tenemos una función en sus vidas y una lección que compartir a través de lo que vivamos juntos.

                                                                     La persona que llega es la persona correcta

 

Segunda ley: “Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”

Lo que ha sido es y no podía ser de otra manera.

En muchas ocasiones, especialmente en los acontecimientos que no salen como estaban planeados, centramos nuestra atención y destinamos toda nuestra energía a darle vueltas y más vueltas a lo que podría haber sido, a los errores cometidos, a lo que deberíamos haber hecho… Al final, no podemos cambiar nada y sólo conseguimos agotarnos más y más.

Desde el hinduismo nos recuerdan que, tanto si nos parece bien como si no, lo que ha sucedido era exactamente lo que tenía que pasar y que así, tal cual, es perfecto. No importa si pensamos en un pequeño detalle que podría haberse evitado o en un gran acontecimiento que se podría haber desarrollado de manera totalmente diferente. La repercusión de todas y cada una de las situaciones que vivimos se expande hasta el infinito y más allá del espacio y el tiempo, teniendo su razón de ser así como ha sido. Es fácil plantearse desde el presente lo que podría haber sido el pasado si hubiéramos actuado de manera diferente pero, por un montón de motivos, que a veces comprendemos y otras muchas veces no, lo vivido ha sido simplemente perfecto y así debía ser.

                                                   Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido

 

Tercera ley: “En cualquier momento que comience, es el momento correcto”

Todo lo que vivimos pasa en el momento adecuado. Podemos intentar apresurarlo o podemos poner todo nuestro empeño en evitarlo, pero si debe suceder, sucederá. Así que no vale la pena darle muchas vueltas más a las cosas y en lo que sí debemos centrarnos es en aprovechar lo que vivimos y disfrutarlo al máximo, porque el momento en el que esté pasando será el correcto y tal y como debe ser. Si estamos preparados, si es lo que realmente queremos, así será, porque iremos disponiendo todas las circunstancias adecuadas para atraer lo que necesitamos vivir. Así que aceptemos con naturalidad y serenidad cada nuevo acontecimiento de nuestra vida y descubramos qué tiene preparado para nosotros.

                                                        En cualquier momento que comience, es el momento correcto

 

Cuarta ley: “Cuando algo termina, termina”

Igual que lo que empieza es así porque así debe ser, lo que termina también. Cuando algo llega a su fin es porque ya hemos aprendido todo lo que debía enseñarnos y tenemos que dejarlo atrás para poder seguir evolucionando. No siempre es fácil decir adiós pero, cuando llega el momento, es necesario hacerlo si lo que queremos es liberarnos y avanzar.

                                                                               Cuando algo termina, termina

 

Si nos mostramos dispuestos a aprender y no desestimamos ningún aprendizaje de la vida, todo lo que vivamos terminará por sumar.

Espero que estas cuatro Leyes de la Espiritualidad te hayan traído los mensajes que necesitabas recibir hoy y te ayuden a seguir evolucionando.

Te escribo un abrazo,

Maria

Fuente: Escribiendo un abrazo