La inspiración

La inspiración

Esos momentos de inspiración son mucho más importantes de lo que imaginamos, porque pueden ser momentos claves que pueden cambiar el curso de nuestra vida. Es cierto que tu vida no puede cambiar en un día, pero con tu decisión, sí puedes cambiar tu rumbo y tu destino. La cuestión es:

¿Qué hacemos en los momentos de inspiración?…

La inspiración es una poderosa fuerza que todos hemos sentido más de una vez en la vida. A veces esa inspiración puede ser generada por una gran película. ¿Quién no ha salido alguna vez del cine totalmente inspirado, con una increíble sensación interior que te hace sentir que caminas por el aire, capaz de todo?. En otras ocasiones nos viene porque presenciamos o vivimos un conmovedor momento lleno de humanidad que nos toca el corazón. Algunas veces es un libro que te toca el alma y te lleva más allá, o es la ilusión de un gran sueño y la visión de un futuro mejor. Pero todos hemos tenido momentos de inspiración en la vida. Esos momentos de inspiración son instantes mágicos de conexión, situaciones en las que conectamos con una formidable energía que nace de nuestro interior.

Pero, ¿que hacemos en los momentos de inspiración?…

Sería genial poder guardar la inspiración en un frasco, como un perfume, y tenerla siempre disponible para rociarnos unas gotas cuando sentimos que las fuerzas nos abandonan. El problema es que al igual que un perfume, la inspiración se evapora con el tiempo, se va desvaneciendo gradualmente. Por eso es tan importante tomar decisiones en esos momentos de inspiración, porque en esos momentos es cuando conectamos con nuestra verdadera esencia y se revela lo que en verdad somos y queremos. Son momentos que muestran la pureza de nuestra alma. La inspiración va y viene, pero las decisiones permanecen. Por ese motivo los momentos de inspiración tienen que convertirse en momentos de decisiones.

Sin embargo, a veces, huimos de las decisiones que sabemos que tenemos que tomar, para no enfrentarnos a ciertos miedos, a posibles desilusiones, por la inseguridad de no saber si seremos capaces…Pero esa huida, esa evasión, es precisamente lo que perpetúa el dolor, ya que al no tomar decisiones, esas sensaciones se convierten en un indeseable polizón que reside escondido en nuestro interior y actúa como un ancla que nos impide avanzar.

¿Hace falta tocar fondo para tomar esa decisión?

No, en realidad no. Aunque a veces no reaccionamos hasta que la vida nos enfrenta a situaciones desesperadas. Y entonces aprendemos que hacer lo más difícil y hacer lo correcto son la misma cosa.

Pero, como te decía, en demasiadas ocasiones aplazamos las decisiones por miedo, pensamos que las consecuencias de tomar esa decisión pueden ser peores, y nos resignamos. De ese modo a veces llegamos a acostumbrarnos a situaciones vejatorias y, de manera inconcebible, las aceptamos, paralizados por los miedos, con el enemigo en casa o en nuestra mente, mientras seguimos posponiendo esas decisiones. Por eso tenemos que aprovechar esos momentos de inspiración. Los momentos en que somos puros y tenemos la mente clara. En esos momentos encuentras y sientes tu para qué, tu verdadero motivo de inspiración, y el corazón y el alma parecen querer explotar y salir de tu pecho. Tal vez sea cuando te preguntas de qué estás hecho, o el momento en que miras a los ojos a tu pareja, o a tu hija, y le dices: No sé si soy capaz, no sé cómo, no sé si valgo, pero sí sé que estoy dispuesto a darlo todo. Sí sé qué quiero y voy a cambiar. Sí sé que voy a dejar de mirar atrás, porque no voy a seguir compadeciéndome del pasado. Es cuando el corazón te dice: Basta de sobrevivir, es hora de comenzar a vivir con todas sus consecuencias.

Es cuando decides exigirte más y tomar las riendas para descubrir quién puedes llegar a ser. Es cuando decides respetarte, superarte, no para demostrarle algo a nadie, sino por ti mismo. Son los momentos en que una vida cambia. A veces llegan tras tocar fondo y decir: “Basta”. Otras por un sueño. Nunca se sabe cuándo llegan esos momentos, pero lo que sí sé, con la más absoluta certeza, es que todo lo grandioso que logramos en la vida viene precedido por una poderosa decisión que nace del corazón, ya que la decisión es el padre y la madre de toda acción.

Esa decisión es el inicio que nos lleva a la acción. Nada cambia por lo que tú creas o pienses, ni por todas tus buenas intenciones, con eso no basta. Lo que hace falta son hechos y acciones concretas. No sirve un “me gustaría”, un “voy a intentarlo” o un “voy a probar”, sino una nueva y desconocida determinación que nos llevará más lejos de lo que imaginamos.

Tú eres aquello que haces, no aquello que dices que harás.

Carl G. Jung

Un lugar llamado destino