Una historia real

Me voy a permitir el placer de comentar una de ellas; eran un padre y su hija que por sus motivos personales habían perdido la conexión entre ambos, el padre me comentaba que llevaban 15 días en el Camino, que la primera semana se podría decir que no fue muy agradable, incluso tuvieron una charla y se planteaban abandonar el Camino, pero decidieron seguir y volver a replantearse esa decisión unos días más tarde. Me explicaba que todo empezó a cambiar, que empezaban a tener conversaciones muy interesantes incluso de una gran profundidad, empezaron a conectar, a mirarse a los ojos, a verse, que estaban muy orgullosos de haber seguido y me decían que lo más bonito era que aún les quedaba una semana de Camino.

Cuando me explicaban su historia yo vi sus miradas, como sus caras se les iluminaban, al padre se le empezaron a caer las lágrimas mientras ella le cogía de la mano y yo, yo pude entrar dentro de esa energía que desprendían y cómo no, mis lágrimas hicieron acto de presencia tras sentir lo que habían recuperado padre e hija.

Creo que algo sucedió tras esa charla y que la idea de que quizás el Camino se acabaría sin llegar a ese acercamiento por ambas partes les hizo reflexionar darse un tiempo y no precipitarse.

Yo creo firmemente que en ese momento se dejaron llevar por la intuición de lo que sus corazones deseaban, seguramente no eran conscientes porque delante de ellos tenían a su mente haciendo juicios de todo. Eso es lo que yo creo pero, y tú ¿crees en esa parte tan intuitiva como la del Corazón?. Creas lo que creas, bendita decisión de no abandonar y tras ello, surge una palabra tan bonita como la de, PERSEVERAR.

Esa es la magia del Camino, de vuestro Camino.