El cambio

Ese cambio es un proceso natural que implica darse cuenta de uno mismo, conocerse mejor, ser conscientes de nuestros límites y nuestro potencial. Ese trabajo es un desarrollo gradual de nuestras capacidades, del potencial y del talento que tenemos para mejorar nuestra actitud y aptitudes.

Ese crecimiento y desarrollo personal es una evolución que dura toda la vida. Es un constante proceso de maduración y actualización que nos lleva a una identidad más plena y más humana. Ese proceso, a su vez, aumenta nuestra capacidad de comprensión, lo que nos ayuda a crear y a tener una nueva y mejor visión de nuestro futuro, además de ayudarnos a ser más productivos.

Siempre tenemos que seguir aprendiendo y creciendo, porque en el momento que dejas de aprender y evolucionar, debido al entorno, a nuestra propia falta de disciplina o a las circunstancias, es como cuando dejas de regar una planta. Comenzamos a secarnos, tenemos la sensación de atascarnos, y las dudas y las emociones negativas comienzan a surgir como las malas hiervas. Y es probable que esa constante búsqueda por mejorar y evolucionar sea el mayor generador de felicidad y satisfacción personal.

¿Crees que la vida consiste en seguir haciendo lo mismo cada día, en seguir persiguiendo cosas?.

Es cierto que hoy en día, ante los grandes cambios a los que nos enfrentamos, en ocasiones tenemos que abandonar la vida que habíamos planeado, porque ya no somos la misma persona que hicimos aquellos planes, ni las circunstancias son las mismas. Durante nuestro camino en la vida cambiamos, evolucionamos, tenemos que adaptarnos a las nuevas situaciones, aceptar los retos e inseguridades que implican los cambios, aún sabiendo que son nuestros grandes maestros. Esos desafíos que nos hacen dudar nos ofrecen la oportunidad de hacernos más fuertes, comprobar de qué estamos hechos y descubrir nuestro potencial, que no es más que la diferencia que hay entre lo que somos y lo que podemos llegar a ser.

Aunque a veces es la propia vida la que nos obliga a llevar a cabo esos cambios, cambios que a lo mejor tendríamos que haber realizado hace mucho, pero precisamente por la inseguridad, las dudas y los miedos no tomamos ciertas decisiones, miramos hacia otro lado, esquivando ciertos retos o tal vez obviando dar un necesario paso al frente. Esas épocas en las que evitamos ciertas situaciones, huyendo o no queriendo ver la realidad, son períodos en los que no evolucionamos personalmente. Es más, sin darnos cuenta, retrocedemos, porque cuando huimos nos debilitamos, y de pronto comenzamos a sentir que nos falta algo, la frustración aparece sin previo aviso, y nuestro nivel de tensión interior aumenta, por lo general sin comprender el porqué, pero sin duda lo sufrimos.

El motivo es que en la vida no existe una cima personal o una plácida meseta a la que llegamos y en la que nos mantenemos para siempre. La vida es como una gigantesca duna de arena. Tenemos que seguir caminando, siempre, sin descanso. Y en ocasiones, por mucho que caminemos y creamos que avanzamos, la arena sigue cediendo bajo nuestros pies. Queremos llegar a la cima desde la cual podremos ver ese nuevo y precioso amanecer, pero a veces seguimos atascados en el mismo lugar, sin avanzar.

Tal vez entonces decidamos descansar, creyendo que nos mantendremos en el mismo lugar, pero la arena sigue cediendo bajo nuestros pies, y sin ser conscientes vamos retrocediendo… Y cuando ocurre eso en nuestra vida, hay una regresión personal, porque no evolucionamos. Si te paras porque crees que ya te has esforzado lo suficiente, si crees que ya has llegado, las fuerzas del entorno y los viejos hábitos te arrastrarán hacia atrás y regresarás a un viejo e indeseado lugar del pasado en el que ya habías estado.

La vida es como esa gran duna, constantemente cambia, al igual que cambia su entorno, por eso tenemos que seguir caminando y aprendiendo para adaptarnos y enfrentarnos a las nuevas situaciones y a los retos del camino. Para seguir evolucionando.

¿Dónde pasas la mayor parte del tiempo? Y no me refiero físicamente, sino mental y emocionalmente. ¿Adónde van tus pensamientos de manera habitual? ¿Estás en el presente? ¿Pasas más tiempo mirando atrás, hacia el pasado, o pensando en el futuro?.

Texto extraído del libro Un lugar llamado destino

                                                     

                                                                              Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación,

                                                                          tenemos el reto de cambiarnos a nosotros mismos.

                                                                                                                                                  Viktor Frankl E