Cuando empiezas a comprender

Significa que has iniciado un proceso gradual en el que cada vez tendrás más control. Pero todos tenemos días malos, todos caemos en momentos bajos en los que nos sentimos más frágiles. Debes saberlo y aceptarlo, es normal. El único problema es quedarse ahí. Por eso tienes que convertirte en algo así como en una pelota, que cae, pero siempre rebota.

Y no olvides que todos tenemos bajones. Son los fantasmas del pasado que permanecen en el presente, escondidos en el fondo de la indeseada y pesada mochila que llevamos a cuestas, llena de inseguridades, miedos, preocupaciones, además de algunas dudas sobre nuestras propias capacidades y algunos otros inútiles lastres.

Son como una vieja chatarra emocional que algunos nos empeñamos en guardar como valiosos tesoros, al pensar que nos protegen de algo. Pero en vez de protegernos, nos roban el presente, privándonos en demasiadas ocasiones de disfrutar de las pequeñas cosas diarias que al final son las grandes de la vida.

Quizás te alivie saber que no eres el único en sentirte así. En realidad todos pasamos por esas fases, porque todos somos mucho más parecidos de lo que imaginamos. Por fuera podemos tener aspectos muy distintos, actividades que nada tienen que ver, pero por dentro, a nivel emocional, todos tenemos las mismas dudas, las mismas preguntas y conflictos emocionales. La diferencia está en la evolución personal de cada uno, en el aprendizaje y desarrollo del potencial que tenemos, el cual forja la madurez para superar esas situaciones que se presentan en nuestra vida.

Por eso hay que seguir aprendiendo, siempre hay que continuar creciendo, porque esa evolución es lo que determina nuestra capacidad de respuesta ante esos difíciles momentos para dejar de ser una víctima de las circunstancias. Esa madurez emocional determina cómo y cuánto dejamos que nos afecten esas situaciones, y la rapidez con que podamos retomar las riendas de nuestra vida para ser dueños de nuestra historia y capitanes de nuestro destino. No podemos retomar el control si huimos de los problemas y de los miedos. Son muchos los que huyen de su vida, del trabajo, de la pareja, del entorno, pensando que así dejarán atrás los problemas. Y quizá ocurra así en algunos casos. Pero la mayoría de las veces el problema va con ellos y los persigue, porque lo llevan dentro, y la historia vuelve a repetirse con otra persona o con otro lugar, convirtiendo el supuesto paraíso en un nuevo infierno, mientras que otros se enfrentan a esas situaciones, y al hacerlo son capaces de convertir el infierno en un paraíso.

Ése es el desafío, la conquista de uno mismo ante la adversidad, dejar de huir para enfrentarnos a nuestro demonios, hacernos fuertes y aprender a encontrar la calma en mitad de la tormenta.

¿De qué has estado huyendo en tu vida?

Una gran vida comienza en el interior

Malka Maxwell

Un lugar llamado destino