¿Cómo recuperar la sensación de ser útil, de volver a sentir que importo, de que mi vida tiene un significado?

Hay distintas maneras de satisfacer esa necesidad de significado que tiene todo ser humano. En mayor o menor medida, toda persona tiene la necesidad de sentirse válido o importante. Para ello, las personas utilizan distintos métodos para satisfacer esa necesidad de ser distinto o sentirse necesitado. Algunos intentan conseguir más y más cosas, otros intentan destacar en la manera de vestir, otros se hacen tatuajes, algunos para sentirse más poderosos e importantes utilizan amenazas y la violencia, siendo arrogantes o buscando el reconocimiento y la fama a cualquier precio. Y otros haciendo lo contrario, ayudando a otras personas y creciendo interiormente…

Todos necesitamos sentirnos necesitados y que importamos. Y, como has visto esa necesidad puede satisfacerse de manera positiva o de forma negativa. Aunque sea utilizando un gigantesco problema para llamar la atención y sentirse escuchado. La cuestión es cómo conseguir de manera positiva ese significado en tu vida, sentir que la vida importa, que puedes ayudar a alguien y marcar la diferencia, que puedes ser la luz en la vida de otra persona. Entonces todo cobra mayor sentido.

Tu vida tendrá un nuevo significado y será más plena cuando decidas cada día añadir valor en la vida de alguien. Cuando salgas de ti y te propongas ser una influencia positiva en la vida de otra persona, cuando plantes semillas de luz y esperanza. Es entonces cuando tu vida, sin darte cuenta, cobrará un nuevo valor. Y al plantar esas semillas, te convertirás en un sembrador de luz, alguien con quien los demás querrán estar porque serás una influencia positiva, alguien que sumará y que otros admirarán por su valía.

No sabrás qué es vivir hasta que no hagas algo por alguien que no pueda hacer nada por ti.

Cuando buscas satisfacer la necesidad de significado a través de los logros y el reconocimiento, lo que consigues es satisfacer tu ego y tu vanidad. Cuando te enfocas en ayudar a otros, también satisfaces esa necesidad, pero lo que recibes a cambio, aumenta tu paz interior y eleva tu satisfacción y plenitud personal.

Eso no significa que los logros y la plenitud personal sean incompatibles, todo lo contrario, son complementarios. Tan sólo es cuestión de poner en orden las prioridades, porque es cierto que cuanto más sabes y más tienes, más puedes enseñar y dar.

Lo importante es mantener el equilibrio entre nuestros objetivos, nuestras metas materiales y espirituales, entre nuestros sueños y nuestro desarrollo personal. Tener esas prioridades claras es la clave para no dejarnos llevar y pasarnos la vida persiguiendo más y más cosas, porque la plenitud que todos deseamos no llega solamente por alcanzar ciertos logros.

En realidad llega cuando nos conocemos, nos aceptamos y a partir de ahí crecemos. La solución es encontrar el amor hacia uno mismo y hacia otros, un amor que sea más fuerte que el miedo. Llega a través de los gestos de bondad y de humildad que, por pequeños que sean, jamás pasan desapercibidos para alguien. Llega cuando trabajamos en nosotros mismos, cuando nos esforzamos para superarnos, porque todo ser humano tiene la posibilidad y la capacidad de cambiar y de mejorar gracias a una cualidad innata que reside en cada persona: El poder que nos otorga la capacidad de adaptación al cambio.

Un lugar llamado destino